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El inconsciente provoca una cierta fascinación, misteriosa y muchas veces difícil de definir. Y hoy quiero compartir contigo como puedes usar la hipnosis con la ayuda de una metáfora para saber mas de él.

A lo largo de la evolución de la psicología, muchísimos psicólogos y psiquiatras han hablado acerca del inconsciente, algunos llamándolo así, y otros bajo el nombre de subconsciente.

En el siglo XIX, varios psicólogos, entre ellos ejemplo Sigmund Freud consideraban el inconsciente como aquella parte de la mente humana donde se almacenan las emociones negativas y reprimidas y los pensamientos simples.

Aunque esta teoría estuvo de moda mucho tiempo, actualmente la realidad es muy diferente, porque, aunque es verdad que en el inconsciente guardamos aquello que reprimimos y ahí se crean algunas traumas y miedos, las últimas investigaciones en neurociencias y psicología han puesto de manifiesto que el inconsciente ha demostrado que no es simplemente un almacén de conflictos reprimidos de la mente consciente, ni tan poco un solo pensamiento primitivo.

El inconsciente es como un tesoro que se tiene que ir descubriendo poco a poco, es una reserva de potencial positivo, ahí donde residen los recursos y fortalezas de cada persona.

Mientras el inconsciente posee estos recursos y una gran inteligencia, el consciente tiene la capacidad de analizar, razonar y emitir juicios sobre lo que es acertado o equivocado y es el que decide lo que se puede hacer o no. Pero estas decisiones son influidas por el inconsciente ya que todas las experiencias pasadas se almacenan ahí.

Dicho de otro modo, las decisiones que tomamos a lo largo del día se toman conscientemente, pero la consciencia siempre se apoya en el inconsciente.

Y te voy a explicar a continuación para que entiendas un poco más sobre cómo funciona el inconsciente:

El inconsciente absorbe constantemente mucha más información de lo que se puede percibir a nivel consciente.

El inconsciente almacena recuerdos, conceptos y aprendizajes experimentados a lo largo de los años. Desde que somos pequeños asimilamos aptitudes y habilidades: como caminar, escribir, aprender matemáticas, idiomas etc., aprendemos cosas de la vida y cada etapa del desarrollo nos forma como persona.

A todo esto, le sumamos aprendizajes emocionales y sociales, las costumbres, motivaciones, necesidades, y todas y cada una de ellas se convierten con el tiempo en automatismos gracias a que toda esta información se retiene a nivel inconsciente.  Y no solo esto, en general toda la rutina diaria se automatiza y es regulada por el inconsciente y esto nos mantiene con energía a lo largo del día y nos permite hacer cosas sin pensar en cómo las hacemos: caminar, conducir, comer, lavarnos los dientes, etc., como puedes ver hacemos un sinfín de cosas gracias al poder la nuestra mente inconsciente.

Ahora que has visto que tu inconsciente tiene su propia inteligencia, posee muchas habilidades, aprendizajes y comprensiones que aplicas en diferentes contextos sin darte cuenta, quizás te preguntas como sacar más provecho a este gran tesoro llamado inconsciente.

Llegar a la mente inconsciente no es tan fácil, ya que la consciencia es como el portero y la mente inconsciente es el edificio. Por lo tanto, el edificio es vigilado y defendido constantemente por el portero y para entrar en el edificio hace falta convencer al portero para dar el permiso o también se puede entrar distrayéndolo.

Y aquí entra en juego la comunicación, el uso de las palabras y todo el lenguaje verbal y corporal para convencer al portero.

La comunicación para captar la atención del portero (la mente consciente) y pasar dentro del edificio (la mente inconsciente) es posible gracias al uso de la hipnosis clínica.

Cuando un cliente entra en hipnosis o autohipnosis su mente consciente se mantiene ocupada y concentrada en las palabras que el hipnoterapeuta escoge de forma hábil.

Pero la mente consciente solo puede atender a unas cuantas cosas en hipnosis, ya que es selectiva y va eligiendo constantemente con que se queda y con no y es justamente en este momento cuando el portero (la mente consciente) se acaba despistando y se puede pasar dentro del edificio. Es decir, las sugestiones pasan a la mente inconsciente.

Por lo tanto, mientras un cliente se encuentra bajo hipnosis, su mente consciente salta de forma natural de un pensamiento a otro, hasta tal punto que llega el momento en el cual se olvida del hipnoterapeuta y de sus palabras. Este intervalo de tiempo cuando el cliente se olvida de la hipnosis, el inconsciente recibe las sugestiones del clínico.

Es por esto por lo que en los últimos años siempre que se habla del inconsciente se habla también de la hipnosis. La hipnosis es esta metodología a través de la cual se llega fácilmente a la mente inconsciente para hacer uso de su potencial.

Muchas personas trabajan sus problemas con hipnosis que se hace con la ayuda de un profesional, o con la autohipnosis (uno mismos se hace la hipnosis), gracias a que, en el trance hipnótico, el procesamiento inconsciente fluye con facilidad sin interferencias, es activo, creativo y lleva a cabo asociaciones que llevan a la sanación.

Por esto me apasiona mi profesión, pues saber que puedo enseñarte cómo haciendo cambios a nivel inconsciente, los resultados efectivos llegan de inmediato y fácilmente.  Contáctame que lo conversamos ¿vale?, te va a encantar saber cómo podemos hacerlo juntas. Haz CLIC AQUÍ para contactarme. ¡Te espero!

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