Recuerdo que cuando era pequeña, me encantaba recoger los dientes de león, sabía que en el momento que los soplaba podía pedir un deseo y a mí siempre me ha encantado pedir deseos.

Ayer, paseando cerca de mi casa donde hay bastante vegetación he visto entre mucha mala hierba y no tan mala un diente de león. Lo cogí con la misma alegría que cuando era pequeña porque no sé si tú los ves tan a menudo, pero reconozco que yo entre una cosa y otra dejé de fijarme atentamente para buscarlos.Y es una lástima porque nos dejamos atrapar por el tiempo que corre velozmente y descuidamos aquellas cosas que nos hacían ilusión cuando éramos pequeños.

Y quizás te preguntes porque voy a dedicar estas líneas para hablar del diente de león.

Resulta que hace 2 meses compré unos cuadros para mi consulta, 5 cuadros, que hacen un conjunto metafórico precioso en mi despacho y uno de estos cuadros es el diente de león. Me gustó la idea del deseo que me ponía mentalmente cuando era pequeña y sostenía un diente de león, pero sobre todo lo relacioné con la idea de deseo de las personas que vienen a mi consulta. Cada cual con un deseo/objetivo y con la esperanza de que se vaya a cumplir el deseo y de obtener una mejora.

Y seguramente muchos de estos deseos se cumplirán, con un pequeño esfuerzo por parte de la persona y con la gran ayuda de la hipnosis que trabaja a nivel inconsciente. Puede que al final algo que parece muy malo no sea tan malo, y una mente llena de excusas y problemas tenga también mucha fuerza para corregir los pensamientos, como el diente de león que generalmente se considera mala hierba, pero poca gente sabe que en realidad es una planta medicinal: las hojas verdes se consumen en ensaladas y se utiliza en la fitoterapia y la medicina popular.

Pero no te quiero hablar de las propiedades del diente león, tan solo quiero que veas que hay muchos elementos ahí fuera que pueden ser malos o buenos depende desde que perspectiva lo ves.

Y es así como en cada persona que reside negatividad, bloqueos, estrés o cuando los pensamientos no permiten un buen descanso hay una parte menos mala, solo hay que encontrar la manera de saber equilibrar. Somos la suma de lo bueno y lo malo, uno debe aprender a reducir lo malo y reforzar lo bueno y esto significa hacer un trabajo y tener paciencia, pero sobre todo querer cambiar, tener un deseo, ilusionarse y conectar con la vida.

Así que te invito a descubrir el diente de león, a ilusionarte cuando lo encuentras, a que pidas un deseo cuando lo soples y luego darte cuenta de que la mala hierba se puede convertir en buena hierba, y cuanto más se convierte más propriedades empieza a tener.¡Pruébalo!

¿Y tú qué sueño tenías cuando eras pequeño? ¿Los has llevado a cabo? ¡Cuéntanoslo!