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Tratamiento para TCA con hipnosis ericksoniana

La hipnosis ericksoniana es una técnica terapéutica que puede ser utilizada como una herramienta eficaz, dentro de la terapia, para trabajar con los pacientes que sufren de TCA. Esta forma de hipnosis se basa en los principios del famoso psiquiatra y hipnoterapeuta Milton H. Erickson y se centra en utilizar la capacidad de la mente inconsciente para promover el cambio y la curación.

Este tipo de terapia con hipnosis puede ayudar a trabajar con los TCA al abordar comportamientos inconscientes, vínculos y patrones de pensamiento negativos que suelen están en la raíz de estos trastornos. A través de la hipnosis, es posible acceder a la mente inconsciente y cambiar patrones de pensamiento disfuncionales, sustituyéndolos por pensamientos saludables y positivos sobre la alimentación y la imagen corporal. Pero esto no es todo. También se trabaja sobre aquellos posibles traumas que llevan a desencadenar trastornos alimenticios.

¿Qué es TCA?

TCA es la abreviatura de trastorno de conducta alimentaria, y éste puede definirse como un comportamiento patológico frente a la ingesta de comida que afecta, no solo al peso, sino a la forma de comer, a la autoestima, a la forma en la que se relaciona uno/una con la familia y las amistades, e incluso, puede afectar al bienestar físico.

¿Qué tipos de trastornos de conducta alimentaria existen?

Hay que entender que, bajo esta etiqueta, hay varios tipos de TCA, entre los cuales:

 1. Anorexia nerviosa:  es un trastorno alimentario que se caracteriza por el miedo intenso al aumento de peso, incluso estando en un peso inferior al recomendado. Existe una restricción alimentaria.

2. Bulimia nerviosa: según el manual diagnóstico de trastornos mentales D SM-IV, este trastorno alimentario se caracteriza por episodios repetidos de ingesta excesiva de alimentos en un periodo breve de tiempo. Hay dos tipos de bulimia, la purgativa, que incluye la auto provocación del vómito o el uso de diuréticos y laxantes, y la no purgativa, que incluye otros tipos de conducta compensatoria, no relacionadas con la alimentación, como es llevar a cabo una rutina de ejercicios para quemar las calorías ingeridas.

3. Atracones: éstos son un patrón desordenado de alimentación que consiste en episodios incontrolables de sobre ingesta. En este caso, a diferencia de la bulimia, no existen estrategias de compensación.

4. Trastorno de conducta alimentaria no especificado: el trastorno no especificado es aquel que no cumple los criterios para poder ser diagnosticado, como bulimia, nerviosa, anorexia, nerviosa o trastorno por atracones.

5. Pica: según el manual diagnóstico de trastornos mentales D S M -V, la pica es un tipo de trastorno alimentario en el que existe un deseo que cuesta mucho de contener de comer o lamer sustancias que no son nutritivas y que son poco usuales como la tierra, el yeso, la pintura, el pegamento, el papel, la tiza y otros tipos de sustancias que no contienen ningún valor alimentario. La causa de este trastorno suele ser desconocida, pero sí que hay factores implicados en el origen y el mantenimiento como son el hambre, náuseas, molestias digestivas, alteraciones del gusto o el olfato, la falta de hierro y zinc, además, la necesidad de algunos nutrientes. Algunas de las complicaciones que puede tener este trastorno pueden ser las complicaciones quirúrgicas que necesiten cirugía, ya bien sea por una obstrucción intestinal o de otras cavidades digestivas. También el envenenamiento y/o conductas de autolesión.

6. Ortorexia: se trata de una obsesión patológica e irracional, por comer sano y por la calidad de los alimentos. Esta obsesión genera malestar a la persona en la medida en que no puede permitirse salirse de una determinada dieta, pudiendo ser esta más o menos rica en todos los nutrientes que la persona necesita. Es decir, podemos encontrar personas que sienten una obligación muy fuerte de cuidar de su salud, y que pueden sentir un malestar profundo y una reticencia muy grande cuando tienen que salir de casa para poder comer afuera en restaurantes, y otros lugares donde ellos no controlan qué están ingiriendo, con qué ingredientes están hecho, de dónde proceden y cómo están cocinados.

7. Vigorexia: también conocida como dismorfia muscular, es una obsesión con el aspecto físico, más, concretamente, con la musculación, que hace cambiar la conducta alimentaria y los hábitos de vida para obtener una imagen física que solo existe en la imaginación de la persona y que jamás siente que alcanza, con lo que aquí hay una importante sensación de frustración, así como las consecuencias para la salud que tenga los hábitos alimenticios y vitales que la persona haya adquirido.

8. Rumiación: se caracteriza por la presencia repetida de regurgitación de los alimentos, que van del estómago a la boca para volver a ser masticados o tragados o escupidos. En este caso podría haber importantes lesiones en el tracto bucofaríngeo, debido al paso del ácido gástrico por la faringe. Suele darse con mayor frecuencia en niños entre los tres y los 12 meses, pero también puede verse en personas más grandes y no suele diagnosticarse cuando aparece en el contexto de bulimia, nerviosa o anorexia nerviosa, así como tampoco cuando hay una enfermedad gastro intestinal o náuseas.

Varios de estos tipos de TCA que se caracterizan por una distorsión de la imagen corporal, es decir, las personas afectadas se suelen ver mal físicamente, padecen de baja autoestima, suelen necesitar el control de la alimentación, ya bien sea en la restricción o el abuso, para dar respuesta a este malestar psicológico.

¿Cuál puede ser el origen o desencadenar un TCA?

En todos estos trastornos se modifica la forma de comer, algunos con la selección de alimentos, con la restricción de las cantidades o con el castigo o la penalización, si comen algunos alimentos. Aquí aparece un factor interesante que es la culpa: culpa por no verse como les gustaría, culpa por comer o por no hacerlo, por introducir ciertos alimentos o no hacerlo, culpa por haber experimentado algunas vivencias y no poder asimilarlas…

Existen varios estudios que vinculan la presencia de TCA con traumas. Pero no todos los trastornos de conducta alimentaria están relacionados fuertemente con la experiencia de algún evento duro en la vida de la persona. Es por esto que es necesaria una buena exploración para conocer qué ha pasado en la vida de la persona, desde cuándo, o sí, hay personas en la familia que hayan padecido un TCA antes, ya que algunos de estos tipos, pueden tener un origen genético.

Por otra parte, existe un fuerte sentido de vergüenza en algunos casos. Tener este tipo de dificultad a veces supone sentirse expuesto/expuesta ya que actualmente, uno de los contactos sociales más habituales es socializar por medio de las comidas familiares, las quedadas con amigos, pensamientos intrusivos… y es aquí cuando la persona puede sentir en mayor grado esa dificultad, porque habitualmente se puede controlar mejor la alimentación cuando se está solo, pero cuando hay otras personas observando, si uno se comporta diferente es cuando llama más la atención.

Estas personas pueden sentir un fuerte impacto de la crítica de la familia de amigos, la vergüenza, la culpa, muy baja autoestima, y una sensación de que algo se les escapa de las manos. Y es que, el origen de este tipo de trastornos puede tener una base genética, pero hay una importante influencia del entorno y las condiciones en las que ha podido vivir la persona para qué lo que pareciera estar determinado por genética pueda expresarse. La ayuda terapéutica o psicológica es esencial como refuerzo al control de la salud física.

¿Se puede curar persona con TCA con la hipnosis?

En lo que concierne al pronóstico, existen estudios que comentan que la recuperación, aunque no suele ser rápida en algunos casos muy complejos, si puede ser completa. Lo que determina un mejor pronóstico es la detección y intervención lo antes posible. Así es que si algo de lo mencionado en este artículo te resuena nuestra recomendación es que puedas acudir lo antes posible a un especialista.

Fases del Tratamiento con la hipnosis

En lo que concierne al tratamiento, varios de los objetivos terapéuticos serían los siguientes:

  • Reconocer e identificar el tipo de dificultad que presenta la persona que acude a consulta
  • Disminuir/eliminar la ansiedad frente al peso y la comida.
  • Normalizar la ingesta y los hábitos alimentarios.
  • Modificar las distorsiones cognitivas y los aprendizajes realizados en relación con la comida y el peso.
  • Promover programas para aumentar la autoestima y disminuir las alteraciones en la imagen corporal.
  • Mejorar las habilidades sociales.
  • Eliminar las conductas compensatorias.

Es importante destacar que la hipnosis ericksoniana no es una solución mágica para los TCA, sino una herramienta que puede complementar un enfoque integral de tratamiento. Un enfoque multidisciplinario que incluya terapia nutricional, terapia psicológica y apoyo emocional es fundamental para abordar adecuadamente los Trastornos de Conducta Alimentaria.

Así es que promoviendo estrategias para que la persona pueda sentirse válida y, mejorar su autoestima con la hipnosis, promoviendo normalizar los hábitos de alimentación, trabajando personalmente con las posibles causas, en caso de que existiera trauma, se puede no solo mejorar muchísimo y tratar los síntomas, si no curar este tipo de afección.

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