A veces cuando llega un problema en poco tiempo suelen aparecer otros y otros. Seguramente te suena esta frase y entiendes a qué me refiero, es uno de los momentos donde intentas sonreír y ver con optimismo el presente y el futuro, pero te das cuenta de que no puedes, demasiados problemas en muy poco tiempo. En el trabajo también tienes obstáculos, en la familia alguien se ha enfermado o tiene algún otro inconveniente, luego se te estropea el coche o la nevera y te das cuenta que el dinero que tenías programado para tus hijos o para darte un capricho ahora lo tienes que utilizar en solucionar estos asuntos.

¿Y qué haces más exactamente en esta situación donde parece que todo te toca a ti? ¿Te pones a llorar, te enfadas con el mundo, te enfadas contigo mismo, te desahogas contándoselo a un amigo o sonríes y te lo tomas con calma, aunque no sea fácil? Es posible que esta última opción no la hayas tenido en cuenta, normalmente lo que menos apetece en estos momentos es sonreír y pensar que toda irá bien porque en realidad tú sabes que no va bien.

¿Y qué pasará si yo te digo que tienes que sonreír y pensar que al final todo saldrá bien? ¿Cierras esta página y piensas que estoy loca y no sé lo que digo?

Bien, quizás no lo sepa todo, pero tal vez sé algunas cosas que a ti te pueden ser de ayuda para que aprendas a gestionar estos momentos con optimismo, sonriendo y dejando de analizar con detalle todo lo malo que te ha pasado.

Cuando tenemos problemas empezamos a analizar porqué hemos llegado a esta situación y entramos en un bucle de pensamientos y sentimientos que se manifiestan con estrés, culpabilidad, fracaso etc.  Al estar estresados nos cuesta ser creativos y encontrar solución o creer en algo, en estos momentos nuestra mente no para de analizar los eventos, por lo tanto, depende de ti poder salir de este estado y encontrar la salida.

Aquí te voy a dar seis claves que te pueden ayudar a gestionar y cambiar tu estado:

  1. Sonríe. Seguramente ya has oído que si sonríes el cerebro detecta que estás contento y por lo tanto libera substancias químicas que tienen que ver con la felicidad, incluso una sonrisa simulada provoca cambios en nuestra mente.
  2. Recuerda que nada es imposible y empieza a creer en que puede existir una solución.
  3. Una vez creas con todo tu ser que hay una solución empieza a visualizarla tal como puedes cada día, no ayuda mucho y no es suficiente pensar solamente que las cosas se van a solucionar ya que de eso ya se encarga la física cuántica. Tienes que poner mucho de tu parte.
  4. Piensa mentalmente cuáles son los pasos que puedes dar para solucionar los problemas, tienes que visualizar (poner una intención/objetivo) e imaginar que vas caminando, paso a paso, como si lo hicieras por un parque o por la playa con un sol agradable.
  5. El cerebro no distingue la diferencia entre la imaginación y la realidad, así que, si tú entrenas tu mente cada día y tus pensamientos se focalizan en diseñar la estrategia, en los pasos, en el resultado, en cómo te alegrarás cuando todo esté solucionado tu cerebro te podrá ofrecer más recursos y te permitirá ser creativo. Recuerda que para solucionar un problema debes de ser creativo.
  6. Disfruta de un buen café o té, de ver el sol, del mar, del bosque y de las pequeñas cosas que están a tu alcance. Si consigues reducir, aunque sea un poco el nivel de estrés, tus pensamientos te harán tomar decisiones diferentes, pensar diferente y por lo tanto tener una conducta diferente.